Se trata del Museo del Libro y la Lengua, que se presentará oficialmente esta semana y que abrirá sus puertas al público en noviembre. Presentamos una exclusiva entrevista a la directora del museo.
El Museo del Libro y la Lengua, es un proyecto único, dado que no hay un museo como éste en la Argentina, ni en Latinoamérica, salvo en San Pablo-Brasil que hace foco en el idioma portugués.
En una exclusiva entrevista a la directora del Museo del Libro y la Lengua, María Pía López, brinda detalles sobre como serán las exposiciones que contendrá el museo y varios detalles sobre este nuevo y esperado espacio cultural.
-¿Cómo nació la idea de este nuevo museo?
María Pía López: -La idea tiene unos cuatro, cinco, años. Nació de Horacio González y Elvio Vitali, junto con la propuesta de un empleado de la Biblioteca, de tener un museo del libro. Se empezó a trabajar en eso, los arquitectos resolvieron que los edificios disponibles no reunían las condiciones para ser restaurados se decidió demolerlos y construir uno nuevo, diseñado por Clorindo Testa para continuar una integración con la Biblioteca.
Ese fue el primer tramo, cuando el proyecto tenía como nombre “museo del libro y autor clásico argentino”. Pero después, trabajando alrededor de esa idea, fue apareciendo un problema que tenemos en las exposiciones y es que, en general, al que le gusta mucho los libros no le gusta verlos en vitrinas, porque quiere tocarlos, olerlos; y al que no le interesan tanto los libros, tampoco lo conmueve ver una vitrina con libros. Al mismo tiempo que nos surgían esos problemas, Horacio González conoce el Museo de la Lengua Portuguesa, en San Pablo, Brasil, y volvió con un entusiasmo absoluto respecto de que había que recrear el proyecto y crear uno de la lengua aquí también.
-La línea de este museo readapta, entonces, al brasilero…
MPL: -Sí, tiene muchas diferencias porque son distintas las hipótesis culturales de un país y otro, la lengua misma, y también la situación del país con respecto a la lengua, porque si bien tanto el Portugués como el Español son tomadas por la experiencia colonial; Brasil, en la propia dinámica con Portugal, el poderío de un país y otro, terminó siendo el centro de la lengua.
En caso de la Argentina, la situación es distinta. Nosotros estamos en un contexto en el que son muchos los países que hablan Español y entre los que no existe uno rector, aunque España dispute todavía ese derecho mediante la Real Académica y en términos de producir una intervención en el mercado de la lengua, con las traducciones, telefonía, comunicaciones.
-Además está esa influencia, hasta incluso retroalimentación, del que lo usa y el que lo construye, el cambio constante en nuestra lengua…
MPL: -Claro, eso es lo fantástico de la experiencia de la lengua. Está en mutación permanente y todos los intentos de una lengua standarizada están destinados a la derrota.
La lengua es variación, pero también es algo que es explícitamente comunitario que legamos pero al mismo tiempo lo usamos de modo individual. Es impresionante eso: cómo sabemos manejar matices, el tono, el léxico que usás, que entendés muchas variaciones dependiendo del contexto en el que estás.
Tiene algo muy democrático la lengua porque es una facultad común que todos la usamos. Sería muy lindo para nosotros que el visitante del Museo pueda descubrirse en esa situación.
-Esa mutación constante de la lengua se vio en un principio a partir de la fusión entre idiomas nativos con el Español colonizante, ¿cómo se ve esa reconstrucción hoy? ¿Influye la intromisión de la tecnología a nuestra cotidianeidad, por ejemplo?
MPL: Sí, claro. Eso, pero también con las migraciones. Porque así como el Español se fue modificando cuando entró en contacto con las lenguas indígenas, nosotros usamos hoy también palabras que llegan con las inmigraciones más recientes.
Buenos Aires es una ciudad donde las personas hablan coreano, aimará… estamos en una ciudad con una heterogeneidad lingüística interesantísima. Para nosotros eso no hay que verlo como un problema, una amenaza, como muchas veces se vio. Es más, debe verse esto desde un punto no restrictivo, no purista. Recrear eso es lo que intentamos.
En parte porque grandes hechos culturales, literarios, surgen de la aceptación de esas modificaciones, no sólo la lengua que usamos oralmente. Por ejemplo ‘Roberto Arlt’, esa literatura no pudo ser pensada sino como un modo de maceración en el Español de las lenguas migratorias, estas expresiones estaban ahí.
-¿Cuál va a ser el espacio que le dará el Museo a los medios de comunicación? Entendiendo que, muchas veces, nuestros chicos hablan en neutro por ver dibujitos animados doblados de esa forma…
MPL: -En principio, lo que tenemos armado es un contenido curado en radio para demostrar cómo fue cambiando el modo de hablar, ya sea en programas de humor o informativos, deportivos.
Se armó un espacio interesante que tiene forma de caracol, de oído, donde se puede escuchar un collage de expresiones que fueron seleccionadas por Carlos Ulanovsky.
Queremos hacer lo mismo con la televisión porque, por ejemplo, respecto del neutro, la televisión hace unos 50 años todavía hablaba de tú en la Argentina y hoy es impensable algo que no sea con el voceo. Sin embargo hay niños que hablan de tú porque ven esos dibujitos de afuera.
El otro punto que también tiene que ver con esto es un audiovisual hecho en base a una recopilación de lenguajes de gestos, todo lo que usamos: cómo pedimos un café, o un llamado por teléfono, todas las señas con las que nos vamos comunicando y que no son universales, que dependen de las culturas nacionales.
También hay un trabajo de rastreo de formas expresivas lingüísticas sobre la historieta.
-¿Cómo armaron esa parte destinada a la historieta?
MPL: -Es una especie de mural de historietas que contiene expresiones y palabras, léxico, en algunos casos ya en desuso. Porque la historieta va registrando en secuencialidad los cambios lingüísticos.
Pero, además, está organizado por temáticas. Fue un trabajo que hicimos con Miguel Rep. Porque fuimos llamando especialistas, artistas, como para que vayan definiendo las orientaciones de ciertas áreas temáticas del Museo.
-Entendemos que el camino desde la propuesta a la realización fue complejo, y comentabas el problema sobre cómo plantear la exposición de libros, ¿cómo lo solucionaron?
MPL: -Por ahora tenemos dos formas expositivas. Una tiene más que ver con un mapa de las editoriales argentinas, que es infinito porque son miles de editoriales. Este mapa se puede navegar por autor, por libro o articulación temática. Pero es una de las investigaciones que están inclusas y probablemente lo estén siempre porque son de larguísimo desarrollo.
Por otra parte, para los libros pensamos una serie de vitrinas, pero organizados temáticamente porque lo que nos interesa mostrar es unos ejes para entender la cultura nacional y que nos permiten articular libros que no necesariamente son pensados en conjunto.
Por ejemplo, uno de esos ejes está centrado en libros que funcionaron como pedagogía cívica, política y que van desde El Contrato Social hasta el Nunca Más.
-¿Piensan en el mismo visitante de la Biblioteca o en otros nuevos?
MPL: -Lo primero que se debe señalar es que la Biblioteca, de por sí, tiene distintos tipos de visitantes: hay mucha visita escolar que hacen un recorrido edificio, como pueden visitar otro tipo de lugares a modo de excursión; pero también tiene otro tipo de visitantes que son quienes van a las muestras.
La idea del museo es generar un visitante con perfil intermedio entre esas dos situaciones. En parte porque gran parte de los objetos del museo son interactivos y se convoca a alguien que tenga ganas de jugar, aunque no necesariamente sea un niño. Llamamos a un visitante que tenga ganas de tocar cosas, navegar en una especie de web, es decir: hacer una cantidad de cosas que no hace en la Biblioteca.
Pero, también, lo que queremos hacer es incluir expresiones artísticas, entonces, se hará una convocatoria a público de museos pero también de centros culturales y desarrollar una perspectiva de estratégicas por medio de las cuales personas que no son público de museos, puedan venir.
Fuente: Sala de Prensa. Presidencia de la Nación
