En el contexto del 141 aniversario de la Comisión Nacional de Bibliotecas Populares -Conabip- y del IV Congreso Iberoamericano de Cultura, destacados escritores de toda Latinoamérica propusieron replicar la alianza entre Estado y sociedad Civil que se da a través del organismo en otros países.
Se trata de un movimiento social con más de 30 mil voluntarios que organizan casi 2000 bibliotecas populares distribuidas a lo largo de todo el territorio nacional, en las que ofrecen actividades culturales en forma amplia, libre y pluralista.
Conabip, a través de diversas políticas públicas que se profundizaron en los últimos años, apoya a estas asociaciones civiles autónomas en su objetivo de ofrecer oportunidades de acceso a la cultura y la ampliación de ciudadanía.
El Programa de Inclusión Digital abrió la puerta del Siglo XXI para las bibliotecas y sus comunidades a través de equipamiento informático, desarrollo de software propio y libre, capacitación, conectividad y un catálogo en línea que permite préstamos interbibliotecarios.
También se buscó la promoción de la planificación y la iniciativa de cada entidad en la presentación de proyectos de incentivo a la lectura y otros que impliquen un mayor compromiso por parte de las bibliotecas populares con respecto a su inserción comunitaria, al mejoramiento de los servicios y a la atención de las demandas de sus usuarios.
Otras prioridades pasaron por la realización de encuentros provinciales, regionales y nacionales de bibliotecas populares; el desarrollo de un programa de Información Ciudadana para fortalecer el rol de las bibliotecas populares como Centros de Información para promover el ejercicio del derecho a la información de los ciudadanos son algunas de las principales acciones que se realizaron como parte de las políticas del gobierno nacional desde 2003.
Respecto al incremento y la actualización del material bibliográfico de las bibliotecas populares, y en lo referido a la compra centralizada a editoriales, se reformuló la política orientándola a las necesidades de un país en crecimiento y se incorporó la compra descentralizada financiando la participación de cada una de las bibliotecas populares en la Feria del Libro, garantizando viaje, alojamiento y recursos para adquirir los textos según las necesidades y particularidades de cada comunidad y al 50 % de su valor en el mercado.
A su vez, se atendió a la entrega de material audiovisual; se desarrolló una colección propia –titulada Biblioteca Popular- conformada por producciones literarias, documentos de debate, herramientas de formación y una serie del Bicentenario editada especialmente para conmemorar los 200 años de la Revolución de Mayo y los 140 de la Conabip.
Se implementaron también distintas campañas a través de 9 bibliomóviles y una bibliolancha que, solamente en el último año, recorrieron más de 13 provincias, 483 localidades y 186.219 kilómetros llevando actividades culturales y de promoción de la lectura de las que participaron más de 450 mil personas.
La Conabip nació con la Ley 419, normativa que fue promulgada el 23 de septiembre de 1870, cuatro años después de la creación en San Juan de la primera biblioteca popular.
Durante el siglo XX, la vida de las bibliotecas populares y de la Comisión adquirió distintos matices y características en función de los procesos políticos, sociales y culturales. En ocasiones, se promovió el fortalecimiento de estos actores y en otras se enfrentaron a los avatares de la falta de acompañamiento, el abandono, e incluso la persecución en tiempos de gobiernos dictatoriales.
Néstor Kirchner fue el segundo presidente de la Argentina en participar de un Encuentro de Bibliotecas Populares y la Conabip –el primero fue Juan Domingo Perón-. Mostró así su apoyo, que se expresó en la inclusión normalizada de este organismo dentro del Presupuesto Nacional.
Gracias a ello, la Conabip estuvo en condiciones de desarrollar las acciones estratégicas ya mencionadas sin depender exclusivamente del Fondo Especial que la sostiene, a través de la recaudación del gravamen del Impuesto a los premios pagados en juegos de azar.
Foto: María del Carmen Bianchi, Dir. Conabip
