
La versión reducida de la ópera “El anillo del Nibelungo”, del compositor alemán Richard Wagner, que se presentará en el Teatro Colón en la temporada 2012, generó controversias en el círculo de la música clásica, donde el anuncio despertó reacciones que transitaron desde el entusiasmo al escepticismo.
Con motivo del 200mo. aniversario de Wagner, el 27 de noviembre del año próximo, el teatro ofrecerá una versión reducida de los cuatro dramas musicales de la ópera (El oro del Rin, La valquiria, Sigfrido y El ocaso de los dioses), que tendrá su línea musical “completamente inalterada”, según su director el alemán Cord Garben.
La versión cuenta con la bendición de Katharina Wagner, la bisnieta del compositor, que consideró que se trata de “un paso extremadamente audaz”, pero advirtió que su criterio “siempre está abierto a innovaciones”.
En la Argentina, sin embargo, las reacciones sobre la reducción fueron menos entusiastas.
El director de orquesta argentino Luis Gorelik, por caso, afirmó que no tiene por costumbre asumir “una posición dogmática ni tradicionalista” ante los desafíos que supone una reducción, pero se reservó “cierto escepticismo en vista del anuncio bombístico” que hizo desde Berlín el director del Colón, Pedro García Caffi.
Por su parte, Marcelo Lombardero, director del Teatro Argentino de La Plata y exresponsable artístico del Colón, apuntó que será “una aproximación” a la obra de Wagner, y enfatizó que resulta un tratamiento impropio para un teatro de la envergadura del máximo coliseo argentino. “El teatro tiene que festejar a Wagner con su obra; no con un compendió Lerú”.
Lombardero agregó que “más allá de si se puede o no hacer la reducción, hay que tener el cuenta el lugar y el contexto. Un teatro de provincia lo podría hacer a modo de aproximación, y no estaría mal, pero el Colón tiene otra obligación”.
Gorelik, en este punto, precisó que “si hay argumentos estéticos, una reducción puede funcionar” pero se mostró prudente respecto de la concreción de lo anunciado pues “todavía estamos esperando los ciclos de temporadas de cuatro años que se lanzaron en 2007″.
Desde el rincón oficial, García Caffi había afirmado que la versión compactada de la obra de Wagner “va a ubicar al Colón en el lugar que nunca debió perder”.
Los costos de producción de la obra, que tras la presentación en Buenos Aires será llevada a otros centros operísticos del mundo, está estimada en 1,28 millones de euros.
Ante el anuncio, José Piazza, trompetista y delegado gremial del Teatro Colón, consideró inoportuno el anuncio de una producción de esta envergadura mientras el Colón continúa atravesado por un conflicto salarial.
“Los años nos enseñaron a ser prudentes porque esta conducción nos tiene acostumbrados a promesas, mentiras y anuncios que luego nunca se cumplen”, afirmó. Desde el prisma musical, Piazza también advirtió un “declive” en la jerarquía de los directores de orquesta convocados para la temporada 2011 y calificó como “una barbaridad” la decisión de compactar la obra de Wagner.
“El anillo del Nibelungo” de Wagner fue presentado por última vez en forma completa en el Teatro Colón en 1967.
